La banca siempre gana, por ahora

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Corrían años de vino y rosas y los negocios parecían prósperos para los Bancos. El sector contaba con 46.118 oficinas y tenía 278.300 trabajadores y trabajadoras, sus actividades iban de las tradicionales de la usura legalmente regulada a inversiones en industria, conglomerados mediáticos y ladrillo, mucho ladrillo.Por ejemplo, la Caja señera de Alicante, la extinta CAM, aún en el candelero por procesos penales a directivos y por viudas de directores generales tiroteadas en extrañas circunstancias, entonces daba generosos préstamos, que resultaron incobrables, a grandes constructores como Ortiz, Pocero, Hansa Urbana y al PP, a través de la Generalitat Valenciana; contribuyó a negocios especulativos que, a la postre, eran y resultaron ruinosos como Terra Mítica o Ciudad de la Luz; y daba préstamos hipotecarios a Ministros de Trabajo, como Eduardo Zaplana, que se embarcaba en proyectos internacionales en Cabo Pulco (México). Entre tanta abundancia y felicidad, el verano de 2008 empezó a aguarles la fiesta. Los platos rotos del festín y la crisis capitalista la seguimos pagando los trabajadores y trabajadoras.

Desde el 2008 a la actualidad el número de sucursales bancarias se ha reducido un 32%, España tiene el 50% del total de cierre de oficinas de la Zona Euro; paralelamente, el recorte de empleos ha sido del 30% hasta llegar a 194.700 personas empleadas. La banca española tiene un buen ránking en la destrucción de empleos, ella solita representa un 14% del total. No fue suficiente con lo que eufemísticamente llaman aligerar costes laborales, la banca necesitó más y asaltó directamente las arcas públicas. Desde el 2009 el FROB reconoce 53.553 millones de euros entregados en el rescate bancario del que dice haber recuperado un 5%. Otras fuentes cifran en 100.000 millones lo entregado en el rescate de los banqueros. Sea cual sea la cifra exacta, ya se sabe que en el capitalismo “la seguridad de los bancos es la de la economía del país” y, por tanto, el pueblo trabajador tiene que sacrificarse para servir a dicho fin superior. No hay duda, la banca siempre tiene que ganar dinero, hasta… ¡cuando lo pierde! De ahí el invento de la “reordenación del sistema financiero”, impuesta por la UE y el FMI y ejecutada por Gobiernos del PSOE y del PP que ha sido el mayor robo de la historia de España.

Y como la realidad es tozuda y las leyes económicas inexorables, pese a la algarabía de la recuperación económica y el mantra de salida de lo peor de la crisis, la banca se prepara para seguir repartiendo dividendos y sortear las aguas turbulentas de la caída de su tasa de ganancias. Al parecer, los bajos tipos de interés, la perdida de depósitos (que a octubre pasado estaba en torno a 3.500 millones de euros), la competencia de las conocidas como Fintech (pequeñas empresas de alto contenido tecnológico que compiten con la banca tradicional y que le están comiendo el 23 % del negocio), el impacto de las cláusulas suelo y la digitalización han puesto las pilas a los banqueros para levantar unas cuentas de resultados que van a la baja, y se ha desatado lo que la prensa económica burguesa denomina “adelgazamiento”. La dieta a seguir: fusiones, incluidas las transfronterizas, cierres de oficinas y despidos.

El año 2016 fue un “annus horribilis”, con un 3% de las plantillas del sector, cual pañuelos desechables, en la calle. El Banco CEIS se deshizo de 1120 empleados y empleadas, un ERE en el Banco Santander dejó a 1670 personas sin trabajo y cerró el año el Popular con 2592. No obstante, tanto en los ERE como en las bajas incentivadas ofertaron algunas mejoras con respecto al común de quienes se ven despedidos en otros sectores y así las organizaciones sindicales pactaron los despidos. CaixaBank engulló Barclays España y en su digestión el millar de despidos se indemnizaron con 38 días por año y se incentivaron 700 bajas más con 45 días por año, igualmente BBVA indemnizó en 50 días para eliminar plantilla procedente de Catalunya Bank.

Estos modernos corsarios están pensando en mejorar márgenes en el contexto de tipos de interés bajo ahora que pasan momentos “tipo uber” (como denominó un ex consejero de Barclays al incremento de préstamos por entidades que no son Bancos) y la competencia en facetas rentables de su negocio (olvidando las facetas y negocios de los banqueros cuando nos vendían desde una olla a una cubertería pasando por un viaje…), y que sus tejemanejes con el Euribor (que provocó desahucios y el robo de viviendas de la clase trabajadora) les pueden hacer devolver unos 4.000 millones de euros, ¿devolución de lo esquilmado?, eso no está en su ADN… Algo preparan para transformar el negocio. Pueden cobrar más en comisiones, el 26% de sus ingresos provienen de ahí, pueden incrementar riesgos, aunque no está el horno para bollos y pueden reducir costes. ¡Bingo! El negocio telemático y los pagos on line necesitan poca mano de obra. En lo inmediato Bankia y Mare Nostrum tienen anunciados recortes; Banco Sabadell anuncia 800 despidos y, para los “costes fijos” que queden, un convenio hasta 2018 con congelación salarial, sin trienios ni antigüedad y un empleo de baja calidad y con gran número de factores estresantes es la oferta patronal. Esa es la tendencia que nos proponen para próximas temporadas, pero… la clase obrera tiene una propuesta mejor: la nacionalización de toda la banca y del sector financiero.

Ana Muñoz

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El poder de la palabra rusa

Pressenza

Con motivo de la celebración del centenario de la Revolución Rusa, el mundo pone su mirada en la historia y en la cultura de Rusia. Pero este vasto territorio de 17.098.242 kilómetros cuadrados, que ocupa toda el Asia del Norte y alrededor del 40% de Europa resulta ante todo enigmático.

Las fronteras de la Rusia actual limitan con 16 países: Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Lituania, Polonia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán, Kazajistán, China, Mongolia, Corea del Norte, Japón y Estados Unidos. Tan solo 82 kilómetros separan a la Federación del continente americano por el estrecho de Bering que permitió las migraciones desde Asia hasta América, posiblemente congelado por una glaciación.

Resulta evidente que esta novena parte de la superficie terrestre del planeta, con una climatología extrema a lo largo de nada menos que 12 husos horarios –desde la “cálida” Crimea hasta la lejana Asia en Vladivostok– es complejamente multicultural e introvertida.

A grandes rasgos captamos un estilo recurrente en la prensa moscovita que va de la ironía, al orgullo nacional, rozando a veces el victimismo… Paradójicamente, pese a la enorme superficie que Rusia llegó a dominar, siempre fue una nación prisionera de su geografía. Jamás tuvo acceso a mares cálidos, el único puerto que no se congela en ciertas temporadas es Mursmank, mientras su acceso desde el Mar Negro al Mar Mediterráneo está limitado por los Dardanelos y el Bósforo, como por celos y restricciones de potencias externas. Se trata de una gran masa terrestre (la mayor del mundo) pero prácticamente encerrada en sí misma, con escasas posibilidades de acceso a los océanos de ultramar. (1)

Sin embargo, el “Invierno ruso” ha sido a lo largo de la historia el gran aliado del país eslavo frente a los grandes ejércitos.

Quieran los rusos o no, Rusia no puede comportarse cual oso indiferente comiendo bayas y miel (2). Más cerca está de ser esa parte del mundo destinada a la configuración de una nación planetaria, de acuerdo con lo planteado por John Mackinder en 1904 en su Teoría del Heartland.

Pero esa hegemonía no se alcanzará a través de un gradual expansionismo territorial, no será por la seducción del carácter de los rusos, ni tampoco por su habilidad en los negocios, será en todo caso, por otras cualidades no muy vistosas como la capacidad para encajar las derrotas sin pronunciamientos al viento; si podrá convertirse en aglutinador de un proceso de mundialización será por su “perfil bajo” más 450 años de Diplomacia Rusa (3).

Posolsky Prikaz –Посольский приказEl origen del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia –Posolsky Prikaz– se remonta al siglo XVI cuando Iván Mikhailovich Viskovatiy inició sus actividades diplomáticas al servicio del Zar Iván el Terrible.

Pero es el príncipe Borís Ivanovich Kurakin quien es considerado padre de la Diplomacia Rusa, que entre 1716 y 1722, ocupó el cargo de embajador en París y posteriormente fue nombrado supervisor de todos los embajadores rusos acreditados en los diferentes tribunales europeos.

Durante el siglo XIX destacan varios nombres como Alexander Mikhailovich y Serguéievich Griboyédov, destinado en la Embajada rusa en Teherán. Ya en el siglo XX Andrey Gromyko, fue durante 48 años representante de la URSS, considerado tanto en la Unión Soviética como en Occidente como un extraordinario negociador, recordado por su memoria prodigiosa y su compromiso en favor de la paz definido en la frase: Mejor diez años de negociaciones que un día de guerra. En 1963 suscribió el Tratado de Prohibición de Pruebas de Armas Nucleares en la atmósfera, en el espacio exterior y submarinas; en 1973 firmó el acuerdo URSS/EEUU para la prevención de la Guerra Nuclear y en 1979, la limitación de armas estratégicas ofensivas entre ambas potencias.

Otro diplomático que batió todos los records de permanencia en los Estados Unidos fue Anatoli Fiódorovich Dobrynin, embajador soviético en los Estados Unidos cuando en el año 1962 se produjo la crisis de los misiles en Cuba. Prestó servicios diplomáticos en ese país durante los gobiernos de John Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter y Ronald Reagan. Fue en diciembre de 1989 que asistió a la Cumbre de Malta donde “formalmente” se puso el punto final a la Guerra Fría.

La controvertida Perestroika posterior y la ruptura de la URSS, es todavía un gran misterio que quizá nunca se vea reflejado con veracidad en los libros de la Historia. Porque el declive, durante aproximadamente dos décadas, fue un proceso inducido no generado por el supuesto bando vencedor, el cual se deleitó en la burla y en los videoclips, cuya conquista de la Plaza Roja consistió en instalar un McDonalds (actualmente cerrado). Hoy, tardíamente, realizan absurdas maniobras de la OTAN en el mar Negro, mientras Rusia celebra con su himno nacional 100 años de Revolución, mirando hacia el futuro a través de la alianza estratégica con China.

No obstante, conviene no subestimar la delicada situación geopolítica que quedó tras la caída de la URSS, ni toda la sangre derramada en el Este de Europa mediante la instigación étnica, las revoluciones de colores patrocinadas por la CIA y las bombas de la OTAN contra civiles desprevenidos e indefensos en Yugoslavia. Aún peor parte se llevó Oriente Medio y África donde la alianza atlántica detonó, para inaugurar el siglo XXI, su maquinaria de producir el “imperio del caos”. Evidentemente todo eso es muy triste y no admite triunfalismos.

Esos acontecimientos vertiginosos llevaron a Rusia a fijar una nueva posición frente al mundo. En una entrevista difundida el 31 de agosto de 2008 por las cadenas rusas de televisión, Dimitri Medvédev detalló los “5 principios” básicos de la política exterior rusa:

  1. prioridad al derecho internacional,
  2. multipolaridad del mundo,
  3. deseo y necesidad de evitar los conflictos y el aislamiento,
  4. defensa de la vida y dignidad de los ciudadanos rusos donde ellos se encuentren, y también protección de los emprendedores rusos en el extranjero,
  5. y reconocimiento por parte de Rusia de «zonas geográficas de interés privilegiado».

Pero es al ministro Serguéi Lavrov a quien le ha tocado lidiar durante el mandato de Barack Obama en conflictos de extrema gravedad para la supervivencia de Rusia y, en definitiva, para la paz mundial. Si el Premio Nobel de la Paz no fuera una farsa, no hay duda de que Lavrov sería un firme candidato al galardón. Su apuesta por la no confrontación se ha puesto a prueba frente a verdaderas declaraciones de guerra ante el derribo de aviones militares o civiles. Le caracteriza un estilo de mano tendida para lograr acuerdos mínimos en temas comerciales y energéticos, incluso con enemigos manifiestos como Turquía o la Ucrania tras el “golpe de estado” de 2014. Entre sus grandes logros está el Protocolo de Minsk firmado el 5 de septiembre de 2014 y las incansables negociaciones sobre Siria, incluso con los llamados “rebeldes suaves” (facciones formadas y uniformadas por el ejército de EEUU ajenas a ninguna posición diplomática).

Pese a los esfuerzos y sacrificios por parte de Rusia para construir un mundo de paz y cooperación, desde 2015 la Federación se vio forzada a actuar militarmente en Siria, donde no había más remedio, haciendo despertar a occidente de un sueño delirante de hegemonía criminal sin freno. Algunas frases de Hillary Clinton en su etapa de “ministra de guerra” no dejan duda de ese delirio…

En 2017, un 47% de masa electoral con pocos principios éticos y el azar se han combinado para que un esperpéntico candidato llegue a la Casa Blanca el mismo año en que se cumple el centenario de la revolución bolchevique. Todo anuncia un punto de inflexión. Es ahora que el mundo occidental, liderado por EEUU, muestra su declive en lo económico, político, militar, social, cultural, etc. frente a un mundo oriental, lanzado a tomar el control planetario -y del espacio próximo- total.

China es la cara visible del gran cambio que ya llegó, mientras que Rusia representa a la fuerza de la palabra al servicio de la paz.

Debemos aceptar la decepción infinita, pero nunca perder la esperanza infinita, frase de Martin Luther King, que ilustra una actitud perseverante en favor de la paz. No era oriental, ni falta que hace, pero sí un referente mundial de una forma de lucha no-violenta. Se trata, en efecto, de una causa global capaz de poner de acuerdo a todos los que trabajan por un mundo en estado de paz permanente, más allá de las diferencias culturales de cada pueblo.

Notas

1- LA EX URSS Y RUSIA: ALGUNAS APRECIACIONES GLOBALES

2- Referencia al discurso de Putin en la 70ª sesión de la Asamblea General de la ONU de 2015.

3- Título de los artículos de Marcos Borcoski dedicados a la historia de la Diplomacia Rusa.
Fuente original: https://www.pressenza.com/es/2017/02/poder-la-palabra-rusa/

Tres despachos arendtianos

Maciek Wisniewski
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Así es ella: ni de derecha, ni de izquierda; ni marxista, ni liberal; ni progresista, ni conservadora; así es incluso “Los orígenes del totalitarismo”: ni liberal ni marxista

El totalitarismo (la izquierda). La fórmula va más o menos así: cuando la izquierda empieza a usar el lenguaje arendtiano, deja de ser la izquierda. Siempre lo he pensado y vi esta ley en acción en múltiples ocasiones. Este también es el argumento de Slavoj Zizek: la elevación de Hannah Arendt (1906-1975) a autoridad intocable después de 1989 –incluso por los que antes la veían solo como “la artífice de la principal arma ideológica de la guerra fría” [el totalitarismo]– marca la derrota de la izquierda ( ¿Quién dijo totalitarismo?, 2001, p. 2-3). Ni modo, leerla. O hacerlo como E. Traverso: desde la izquierda, rescatando lo rescatable (véase: El final de la modernidad judía, 2013, p. 113-150). El capítulo dedicado a Arendt parece patrocinado por la palabra inclasificable.

Así es ella: “ni de derecha, ni de izquierda; ni marxista, ni liberal; ni progresista, ni conservadora (p. 144); así es incluso Los orígenes del totalitarismo (1951): fuera de liberalismo, marxismo, funcionalismo (p. 136). Leídos desde el mainstream, como el clásico argumento contra el comunismo, son en realidad un cuestionamiento radical a la historia del Occidente y un libro bastante incómodo. Para Arendt –al contrario de lo que quieren los liberales-conservadores–, el totalitarismo no es una amenaza externa, sino fruto de su propia crisis y su producto genuino, cuyas premisas eran el antisemitismo y el imperialismo. Claramente hay serias limitaciones en su teoría del totalitarismo (la yuxtaposición nazismo/estalinismo que abona a la narrativa de dos totalitarismos) o en su pensamiento en general (que degenera en una abstracta defensa de la libertad a costa de las luchas emancipatorias/anticoloniales), pero al final su canonización póstuma impide verla en todas sus complejidades (p. 150).

El Estado-nación. Su crítica no solo ocupa un lugar notable en Los orígenes… (Cap. 9: El declive del Estado-nación y el fin de los derechos del hombre, p. 267-290), sino en su tiempo está detrás de una controversia: su distanciamiento de Israel, fundado en el nacionalismo y los criterios étnicos del siglo XIX, que ella rechaza (de allí también su decisión de abrazar a EEUU, supuestamente algo diferente). Luego el tema desaparece, pero hoy regresa recargado con la crisis de los refugiados. De hecho, es justo donde se origina. En los 30 Arendt comienza a contemplar la cuestión judía y desarrollar el concepto del paria –del cual el judío es un tipo ideal–, que estudia a partir de la crisis de los refugiados post-Primera Guerra Mundial. El hundimiento de los imperios multiétnicos y el surgimiento de un mosaico de frágiles estados nacionales –más revoluciones, contrarrevoluciones y el choque de nacionalismos– dan origen a millones de personas sin estatus jurídico ni pertenencia nacional frente a los cuales el mundo se muestra impotente [¿suena familiar?].

Estos individuos superfluos, fuera de la ley, sin derecho a tener derechos, expulsados de la humanidad y condenados al acosmismo son para Arendt –ella misma luego refugiada y apátrida por 18 años– la muestra del fracaso del Estado-nación, “que no sabe disociar la ciudadanía del ethnos y solo fabrica apátridas”. La siguiente crisis de los 30/40 y las masivas revocaciones de la ciudadanía por los nazis confirman aún más su análisis. Lo deja claro en un corto texto, We refugees (1943), que G. Agamben retoma en su propio ensayo We refugees (1995) para hablar –¡…ya hace 22 años!– de la crisis de los refugiados en el mundo y del excesivo Estado-centrismo: los derechos que manejamos se basan solo en este, no en algo más universal [¿suena familiar?].

El totalitarismo (Trump). Un nuevo trend recorre el mundo: el trend de redescubrir a autores que sabían que venía Trump, y no puede faltar Arendt en él. La mayoría de otros casos –ejercicios de leer el presente ex post– solo abonan al mal análisis político e histórico. Igual el gran retorno de Los orígenes…, un libro de enorme actualidad y relevancia que junto con otras críticas anti-totalitarias, como 1984 de Orwell [Occidente y sus fake news y posverdad se ve reflejado en el] , lidera las ventas e incluso se agota en Amazon: su lectura mainstream ignora lo mejor de ellos (la crítica de Occidente o del Estado-nación) y retoma por lo general lo peor (nazismo=estalinismo). Es justo esta yuxtaposición internalizada por el liberalismo lo que está detrás del mishmash ideológico (basta ver la prensa mundial), en que Trump es Hitler y Stalin a la vez y su mano derecha Bannon un leninista, aunque –si ya hay que comparar– se parece más a Goebbels y no lee a Lenin, sino a los teóricos fascistas (J. Evola).

Pero incluso voces que llaman a la mesura en comparar lo que hay en Los orígenes… con la situación en los EEUU yerran donde podrían acertar: la islamofobia no está tan desarrollada como el antisemitismo, no hay que igualarlas (The Guardian, 1/2/17), aunque, como demuestra Traverso, la primera ya sustituyó de manera sistémica al segundo (Pluto Press blog, 10/8/16). En fin: para C. Robin –un agudo lector de Arendt–, para quien hablar de Trump como Hitler o Mussolini o del “nuevo totalitarismo es un poco tonto, si hay un libro suyo actual es más bien Eichmann en Jerusalén (1963), con sus figuras de un arribista y un colaboracionista, sin los cuales “el trumpismo no avanzaría” (coreyrobin.com, 23/12/16). Los vimos en los aeropuertos acatando órdenes inconstitucionales (muslim ban); los vemos en gobiernos de otros países que, aunque también sufran por Trump, siguen haciéndole el trabajo sucio en sus propias fronteras.

Coda. Recapitulemos: para Arendt, el totalitarismo es –entre otros– fruto del imperialismo, producto de la modernidad y la aparición de la gente superflua y la generalización de la desciudadanización: las maneras en que todo empieza.

Si alguien ya dijo totalitarismo, consideremos entonces cómo:

• El surgimiento del Estado de vigilancia (¡Orwell!) viene de las hazañas imperiales post-9/11; • Trump no llega desde fuera, sino es hijo de la implosión de la globalización neoliberal, • y el maltrato a los refugiados no conoce fronteras políticas y la desciudanización está de moda desde los socialistas franceses hasta la derecha israelí.

Hay que ser ciego para hablar de la actualidad del pensamiento arendtiano y no hacer estas conexiones… o bien un liberal.

@MaciekWizz

http://www.lahaine.org/tres-despachos-arendtianos

La lucha contra el olvido de los refugiados en Grecia

Saltamos

Ali sube al autobús, se sienta, comienza a hacer bromas a sus amigos a través de la ventana. Éstos le saludan desde la acera. Ali hace muecas y se ríe con la excitación de un niño que viaja de excursión por primera vez. Pero Ali lleva muchos kilómetros a sus espaldas desde que hace más de un año salió de Alepo. Está excitado porque, por fin, se va de Grecia.

En pocos minutos, los cinco autobuses de la Organización Internacional para las Migraciones que salen hoy desde la plaza Omonia les llevarán al aeropuerto para viajar a Alemania. Son parte del 7% de reubicaciones que ha cumplido la Unión Europea desde octubre de 2015.

En la acera, sus amigos sonríen y le saludan mil veces. Ellos no viajan hoy; volverán al campo de refugiados Skaramangas. A esperar, como llevan esperando desde que el 23 de febrero de 2015 el Gobierno austríaco decidió cerrar la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia.

“En Skaramangas hace frío y la comida es horrible. Me alegro de que Ali se vaya de esa mierda. Nos hemos hecho muy amigos estos meses pero no sé si lo volveré a ver. Yo no voy a ir a Alemania, aún no sé a qué país me enviarán, pero no está entre mis primeras opciones”, cuenta Mohamed mientras muestra las fotos que tiene junto a Ali en Instagram. Mohamed quiere trabajar de fotógrafo de mayor. Es kurdo-sirio nacido en Afrin y, aunque lleva un año en Grecia, aún no ha pasado la entrevista que permite ser incluido en el programa de reubicaciones que gestiona la OIM. Seguirá esperando en un campo de refugiados, como 62.590 personas más.

De esas 62.590 personas, aproximadamente un tercio ni siquiera pueden inscribirse en el programa de reubicaciones. Las personas de nacionalidad afgana están excluidas de él. La mayoría de los países de la UE considera que los afganos no son refugiados, sino “inmigrantes”. Grecia sí los reconoce como refugiados, por eso pueden vivir en los campos, pero allí tienen la sensación de que están en peores condiciones que los sirios: viven en los campos donde las tiendas de campaña no han sido sustituidas por barracones con electricidad, calefacción y aire acondicionado.

Ésta es una de las razones por las que, a principios de febrero, 200 afganos iniciaron una huelga de hambre en Elinikó, el campo de refugiados compuesto por los estadios de hockey y béisbol de las olimpiadas de 2004 y el aeropuerto antiguo de Atenas. En Elinikó viven 1.300 personas. La mayoría, en tiendas de campaña instaladas por ACNUR. Otros, en las gradas de los estadios o las antiguas sala de espera de la terminal.

“Al menos, mientras estemos en huelga de hambre no tenemos que tragar esta comida asquerosa que nos dan cada día”, decía Nasir, uno de los que comenzaron la huelga de hambre. La protesta finalizó tras una reunión con el ministro para las Migraciones, Yannis Mouzalas. El ministro les prometió acelerar el proceso de instalación de barracones. Para que puedan dejar de dormir en tiendas que se inundan cada vez que llueve.

Este año el invierno en Grecia ha sido extraordinariamente duro. No se recordaba una ola de frío tan intensa, nevadas tan copiosas y tantos días de temperaturas bajo cero desde 1964. Varios refugiados murieron congelados tratando de cruzar la frontera terrestre de Turquía y Grecia. Dos, debido a hipotermias tras atravesar el río Embros. Un cuerpo fue hallado bajo la nieve cuando ésta empezó a derretirse. En la parte búlgara de la frontera con Grecia murieron siete personas congeladas. Al otro lado de la frontera de la Antigua República Yugoslava de Macedonia varias niñas fueron atendidas con congelaciones severas en los pies tras andar varias horas por la nieve sin calzado adecuado.

Nadie había pensado que podía llegar un invierno tan duro y nadie había previsto qué hacer con las personas que viven en los campos de refugiados. Tras las primeras nevadas de diciembre sólo un campamento fue evacuado; estaba situado en las faldas del monte Olimpo y varias tiendas se hundieron por el peso de una nevada de medio metro. Sus habitantes, 300 yazidíes, fueron alojados en un hotel.

Las nevadas de enero fueron mucho más fuertes. Los campos en los que hay barracones con calefacción las soportaron con resignación. Pero en los campos de tiendas de campaña se extendieron las neumonías, la gripe, los catarros y otras enfermedades infecciosas. En Lesbos y en Samos cuatro refugiados murieron por inhalar monóxido de carbono por calentar sus tiendas de campaña con braseros.

Uno de los primeros campos en los que las tiendas fueron sustituidas por barracones fue Ritsona. Los barracones los pagó la Media Luna de Emiratos Árabes Unidos pero estuvieron vacíos dos meses mientras el Sultán Al-Ali organizaba su inauguración. Un día los refugiados se cansaron de esperar la inauguración y se plantaron ante el director del campo: “O nos abrís los barracones, o los quemamos”. Se los abrieron.

El Sultán Al-Ali convocó la inauguración a finales de noviembre. Coches de lujo, periodistas venidos del Golfo Pérsico y medios europeos en la entrada del campo ante la mirada atónita de los refugiados. “Emiratos Árabes Unidos seguirá ayudando a nuestros hermanos sirios”, declaró solemne el sultán. El problema es que los barracones que había ido a inaugurar estaban habitados desde hacía semanas. Así que inauguraron un centro médico.

La Media Luna emiratí erigió una gran carpa que señalizó como hospital de campaña. El día de la inauguración, decenas de emiratíes entraban y salían de la carpa con atuendo sanitario. La carpa duró lo que duró la visita del sultán.

Ahora, en su lugar, hay una explanada de gravilla en la que juegan los niños y niñas de campamento. Una enfermera de la Cruz Roja española –la organización sanitaria más numerosa en Ritsona– que prefiere no dar su nombre relata que cuando los emiratíes erigieron la carpa les avisaron de que sólo sería para un par de días, por lo que era mejor no contar con ella. “Pero al menos pusieron la gravilla, que es lo único que queda”.

La gravilla es un bien preciado en Ritsona. Hasta que no esparcieron grava por las calles del campamento, cada vez que llovía se convertían en un lodazal que a sus habitantes les recordaba los peores días de Idomeni. Los niños correteaban por el barro y los viejos se quedaban en las tiendas porque eran incapaces de andar. Hasta finales de enero de 2016 no finalizaron de poner gravilla. En enero han nacido tres bebés en Ritsona.

Además de grava y barracones, en los campos comienzan a florecer pequeños negocios de subsistencia. Barberos, puestos de falafel, venta de cigarrillos, cocinas… Suponen una mejor calidad de vida para quien los regenta –no sólo por el dinero sino por la posibilidad de hacer algo durante el día– y para quien los usa.

Pero muchos tienen miedo de lo que suponen estos cambios. Edificaciones mejores, carreteras en proceso de asfaltarse, negocios y nacimientos… Son el embrión del pueblo en la que se convertirán poco a poco los campos de refugiados. Y entonces, sin darse cuenta, serán campos de refugiados como los de los palestinos en Oriente Medio: soluciones temporales que se convirtieron en ciudades donde ya han nacido tres generaciones olvidadas por el resto del mundo.

Fuente: http://saltamos.net/refugiados-en-grecia-la-lucha-contra-el-olvido/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223042

La llegada de refugiados a Europa por el Mediterráneo subió un 46% en 2016

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La Agencia Europea de Fronteras (Frontex) informó este miércoles que la llegada de inmigrantes a la Unión Europea (UE) por la ruta del Mediterráneo se disparó en 2016, superando las 10.200 personas.

Pese al marcado aumento, el director de Frontex, Fabrice Leggeri, dijo este miércoles en conferencia de prensa en Bruselas que los flujos en el Mediterráneo son “limitados” y están “bajo control”, ya que la cifra total se sitúa en torno al 2 o al 3 % de las llegadas totales al territorio del bloque europeo.

La situación del Mediterráneo occidental contrasta con la de la llamada ruta de los Balcanes, donde el número de inmigrantes cayó un 83 % en un año, hasta las 130.200 personas, según el informe, una consecuencia directa del acuerdo entre la UE y Turquía para que éste último país cierre sus fronteras y no permita el paso de refugiados.

Mientras la llamada ruta de los Balcanes comenzaba con el Mar Egeo, avanzaba por las islas del sur de Grecia y era utilizada principalmente por refugiados de Siria, Afganistán e Irak; la ruta del Mediterráneo occidental, que se dirige sobre todo a Italia y España, es utilizada por inmigrantes de Nigeria, Eritrea y Guinea, precisa un despacho de la agencia EFE.

Por eso, las tendencias del año pasado demuestran una “creciente presión de inmigración irregular” desde África hacia la UE.

El texto explica que a través de Ceuta y Melilla llegaron el año pasado 1.000 inmigrantes, una cifra que supone un récord respecto de la disminución de los últimos años. Sólo en diciembre pasado cerca de 400 africanos subsaharianos lograron acceder de golpe a esos dos enclaves españoles en el norte de África.

Al mismo tiempo, no obstante, Frontex registró un gran número de detenciones de inmigrantes, uno 8.000, en el estrecho de Gibraltar cuando intentaban cruzar desde Marruecos y Argelia.

En la mayor parte de casos, el trayecto en esa ruta se hace con lanchas de caucho, “un modus operandi peligroso, especialmente cuando las condiciones climáticas son desfavorables”, destacó el informe.

En total, el año pasado registró una disminución del número de entradas de inmigrantes a la UE, de 1,8 millones a medio millón.

Sin embargo, en algunas rutas -las más peligrosas- las cifras siguen aumentando, lo que demuestra el nivel de desesperación de los que se lanzan a cruzar el mar Mediterráneo para escapar de las guerras imperialistas o de sitaciones de pobreza estructural.

Asimismo, el nivel de entradas a la UE aún es alta si se compara con las llegadas de 2010, unas 104.000, y de 2014, unas 282.000.

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Europa. Si alguien te pregunta por nuestra ausencia (no más gitanos): Aproximación a un etnocidio europeo contemporáneo

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Patrullando con impunidad por la Europa del Este

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Una alternativa al euro

Eurexit.de

El brexit ha puesto de manifiesto que la Unión Europea no puede continuar haciendo más de lo mismo. Es hora ya de emprender un cambio fundamental de rumbo. Si no se intenta, es probable que se produzcan confrontaciones descontroladas e incluso rupturas explosivas. Si queremos evitarlas, es urgente e ineludible clarificar todo lo relativo a la cuestión de la moneda. Es un objetivo vital para el futuro de la UE, aunque no el único. Este es el principal mensaje del llamamiento que se expone a continuación, formulado antes de que se produjera la decisión del brexit.

Bloqueo de una Unión Europea social y democrática

El diseño institucional del euro ha jugado un papel fundamental en la crisis de la UE. La reforma de la moneda común exigiría eliminar al menos una parte de la presión competitiva sobre los países del sur de Europa. Sin embargo, sin acuerdos salariales altos en Alemania, no habrá programas de inversión estatal coordinados a nivel de la UE para proyectos sociales y ecológicos, así como tampoco una regulación efectiva y un control de los mercados financieros.

En cambio, las instituciones de la UE, con Alemania al frente, llevan ya años forzando programas de austeridad en los países del sur de Europa, socavando la democracia y el Estado del bienestar. Pero el fracaso de esta política ha sido más que evidente. En el sur de Europa, la gente está experimentando el rescate del euro como una sucesión de humillaciones que les degrada cada vez más al papel de subordinados. Las contradicciones del sistema del euro alimentan el resentimiento entre los pueblos de los Estados miembros de la UE, provocando división. Esta es una de las principales razones por las que la crisis ha sido un caldo de cultivo del nacionalismo y del populismo de derechas.

El euro, un problema clave

Muchos expertos reconocen ya la defectuosa construcción de la Eurozona. Para evitar que esta construcción se venga abajo, se ha diseñado todo un sistema de estructuras de apoyo, i.e.: Pacto Fiscal, Six-Pack [Paquete de las Seis Medidas], Two-Pack [Paquete de las Dos Medidas], ESM [siglas en inglés de Mecanismo Europeo de Estabilidad], etc. El denominado Informe de los Cinco Presidentes prescribe la profundización de la integración siguiendo directrices neoliberales, lo que culmina en la irreversible y cuasiconstitucional imposición de la Austeridad.

Es necesario reflexionar sobre las alternativas al euro. Como elemento central de la economía, la moneda es siempre un reflejo de las relaciones de poder y dominación dentro de una determinada sociedad. El euro es algo más que monedas, billetes o el saldo contable en el banco: Es un sistema de regulaciones e instituciones que tiene al Banco Central Europeo (BCE) al frente. La forma en que un sistema monetario esté diseñado tiene un impacto enorme sobre la economía y la sociedad en su conjunto.

Un sistema monetario alternativo no resolvería todos los problemas que se interponen en el camino de una política orientada hacia el bien común. Sin embargo, el régimen monetario es una cuestión clave. La opinión generalizada (también en círculos izquierdistas) de que la moneda es algo económicamente neutro es un error.

Lo que es necesario es emprender una discusión abierta para valorar la viabilidad de las diferentes propuestas que hay sobre la mesa. En el centro de esas discusiones debería estar la cuestión de la posibilidad y las condiciones para una disolución de común acuerdo de la moneda única en favor de un nuevo sistema monetario europeo. En nuestra opinión, es imprescindible que se permita que Estados individuales o grupos de Estados puedan llevar a cabo una salida ordenada, socialmente suavizada y voluntaria del sistema del euro. El nuevo sistema debería obligar a los Estados a cooperar en política monetaria y evitar las políticas de un único Estado. Al mismo tiempo, debería ponerse fin a la posición de dominio del BCE y permitir que las economías nacionales dispongan de la flexibilidad y autonomía necesarias para su desarrollo económico y para superar la crisis. La sacralización del euro es completamente inaceptable.

Justicia social, control de los mercados financieros, democratización

Queremos una política económica orientada hacia los intereses de la mayoría social y las necesidades ecológicas, así como políticas fiscales y sociales justas. El papel a asignar a cada uno de los niveles –local, nacional, europeo- es una cuestión abierta que deberá ser objeto de discusión.

Queremos una reforma profunda del sistema financiero. Hay que cerrar ya el casino financiero. Urge poner los mercados financieros al servicio del desarrollo social y ecológico. Por esta razón, rechazamos el proyecto de launión del mercado de capitales, que sólo busca liberalizar aún más los mercados financieros.

Queremos una renovación democrática. Esto implica asimismo el reforzamiento de la democracia a nivel de los Estados miembros y su protección de las intervenciones autoritarias de la UE y del BCE.

Aprobado en junio de 2016.

Para apoyar este llamamiento, véase:

http://eurexit.de/appeal

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214554

Llamamiento de intelectuales franceses para un nuevo tratado de la U.E.

Los autores piden una renegociación de los tratados que se articularía en torno a tres prioridades: soberanía, prosperidad e independencia estratégica

Le Figaro

El pueblo británico ha expresado de modo soberano su voluntad de mantener el control de las decisiones que le atañen. Este voto valiente y masivo supone claramente una bofetada a la deriva tecnocrática en la que la actual Unión Europea se dejó encerrar durante al menos tres décadas, sobre la base de tratados que llevan el sello del neoliberalismo entonces triunfante (Acta Única, Tratado de Maastricht, Tratado de Lisboa) o del ordo-liberalismo alemán (Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza “TECG” de 2012).
Todo indica que en la mayor parte de los países europeos los ciudadanos ya no aceptan ser gobernados por instancias no elegidas, que funcionan con total opacidad. El voto británico puede ser una oportunidad: debe ser la oportunidad de reorientar la construcción europea, mediante la articulación de la democracia que vive en las naciones con una democracia europea aún por construir.

Solicitamos la reunión de una conferencia europea a partir del modelo de la conferencia de Mesina de 1955 que, tras el fracaso de la Comunidad Europea de Defensa, permitió encarrilar la construcción europea y preparar con eficacia el Tratado de Roma. Esta conferencia reuniría a los 27 estados, con un estatuto especial de observador para el Reino Unido.

Esta conferencia tendría como función la renegociación de los tratados en las tres cuestiones cruciales cuyo desconocimiento ha conducido al colapso de la actual construcción europea: la soberanía, es decir la democracia, la prosperidad y la independencia estratégica.

En primer lugar, devolver a la soberanía popular y a la democracia sus derechos en una Europa confederal producto del acuerdo y la cooperación entre las naciones; ello comporta una profunda reorganización de las competencias y, llegado el caso, del modo de designación de las instituciones europeas (Consejo, Comisión, Parlamento, Tribunal de Justicia, BCE). Se debería equipar sobre todo al Consejo Europeo, en el que radica la legitimidad democrática, dotándolo de servicios capaces de preparar y ejecutar sus decisiones. Asimismo el Parlamento Europeo debería emanar de los Parlamentos Nacionales a fin de que las competencias a él delegadas pudieran ser controladas democráticamente.

A continuación, devolver a la economía europea las llaves de la prosperidad revisando en profundidad las reglas actuales en materia de política económica y monetaria. El paradigma neoliberal –la creencia en la eficiencia de los mercados- no puede sustituir la definición de políticas industriales y de un encuadre social. El modelo mercantilista alemán (con un superávit externo próximo al 10% del PIB) no es extrapolable a los demás países, en especial a los de Europa del Sur. Es necesario redefinir un modelo europeo de desarrollo aceptable para todos los europeos.

Por último, se debe dotar a Europa de la capacidad estratégica que le ha faltado siempre desde el principio. Así nos acercaríamos a la “Europa europea” del general De Gaulle. Para ello será preciso reanudar el diálogo con Rusia, país europeo imprescindible para el establecimiento de una seguridad necesaria a todas nuestras naciones y definir políticas ambiciosas y coherentes de co-desarrollo con respecto a África y Oriente Medio.

Estas son las tres claves del futuro de Europa. Estamos convencidos de que corresponde a Francia lanzar esta gran iniciativa que propondrá volver a colocar a la Unión Europea sobre sus pies. Los pueblos europeos, no solo el nuestro, lo esperan. Faltaríamos a nuestro deber de ciudadanos franceses así como de europeos si no actuásemos para que Francia se sitúe a la vanguardia de esta gran tarea.

Hacemos un llamamiento a todos los que rechazan la reducción del terreno del futuro a trabajar por reorientar la construcción europea sobre estas nuevas bases.

Relación de firmantes: Marie-Françoise Bechtel, Guillaume Bigot, Jean-Pierre Chevènement, Gabriel Colletis, Éric Conan, Franck Dedieu, Alain Dejammet, Éric Delbecque, Jean-Pierre Gérard, Christophe Guilluy, Loïc Hennekinne, Paul Jorion, Jean-Michel Naulot, Michel Onfray, Natacha Polony, Jean-Michel Quatrepoint, Emmanuel Lévy, Benjamin Masse-Stamberger, Claude Revel, Henri Sterdyniak, Jacques Sapir, Paul Thibaud.

Manifiesto publicado en Le Figaro

Deloitte, un campeón de la evasión fiscal para evaluar a las ONG de cooperación

Bélgica

El 7 de junio, el Gobierno belga fue interpelado por dos diputados federales sobre el reclutamiento de la multinacional Deloitte para hacer una evaluación sobre las organizaciones de cooperación no gubernamental. Sobre la base de esta evaluación, llamada screening y que aplica criterios de la gestión privada, el ministro de Cooperación al Desarrollo, Alexander De Croo, suprimió el acceso a las subvenciones públicas de 20 actores no gubernamentales (esto representa el 20% de las totalidad de las organizaciones evaluadas).

Conocida por los consejos que prodiga a las empresas para que eviten el impuesto, principalmente en África, Deloitte está mal situada para evaluar la “buena gestión” de ONG que trabajan en la cooperación al desarrollo. Es lo que ha recordado el diputado federal Benoît Hellings en su pregunta parlamentaria subrayando que Deloitte “se organiza a nivel mundial para aconsejar a las grandes estructuras y las grandes empresas en su evasión fiscal”. En su respuesta, De Croo afirmó que Deloitte “nunca ha sido condenada en un tribunal”. Y continuó: “Si Deloitte u otra empresa de auditoría hubieran sido condenadas, no tendrían acceso a este mercado”. ¿Y si le tomáramos la palabra al ministro?

Numerosos embrollos

En el corazón del caso LuxLeaks, Deloitte se enfrenta a numerosas inculpaciones judiciales. Esto cuando no llega a acuerdos “amistosos” a través de transacciones financieras. Así, por ejemplo, dos empleados de la rama de Deloitte en Italia han sido demandados por divulgar informaciones falsas y por manipulación del mercado, mientras que Deloitte estaba acusada de complicidad cuando auditaba el grupo agroalimentario italiano Parmalat en 2003, implicada en el mayor escándalo financiero de la posguerra en Europa. Más recientemente, en enero de 2016, el expresidente en Quebec de la firma Deloitte, Luc Villeneuve, recibió varias denuncias por financiación ilegal de la que se habría beneficiado en 11 ocasiones el Partido Liberal de Quebec (PLQ). Otro hecho: el 4 de febrero de 2016, un tribunal de Luxemburgo condenó a tres meses de prisión y 10.000 euros de multa a cada uno de los cuatro exasociados de la firma Deloitte Luxemburgo por haber firmado y antedatado documentos en 2002 por cuenta de clientes italianos.

En el banco de los acusados

En España, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Economía, impuso una multa de 12,4 millones de euros a Deloitte por haber avalado los resultados financieros presentados por Rodrigo Rato, entonces presidente del grupo financiero Bankia y actualmente juzgado por blanqueo de capitales y corrupción. Deloitte, en un claro conflicto de intereses, se convertía en juez y parte siendo a la vez la sociedad responsable de auditar a la banca y el consultor encargado de certificar las cuentas. Según el ICAC, que impuso la multa, Deloitte es “responsable de una infracción continuada muy grave al haber incurrido en un incumplimiento del deber de independencia”. El pasado 20 de junio, dos directivos de Deloitte se sentaron en el banquillo de los acusados para responder a los abogados del 15MpaRato, plataforma ciudadana que lanzó el caso Bankia y que los acusa de “responsabilidad directa” de “fraude masivo”. En aplicación de la respuesta del ministro, Deloitte debería lógicamente ser excluida de los contratos públicos lanzados por el Gobierno teniendo en cuenta las condenas judiciales.

Despilfarro de dinero público

Mientras que las subvenciones para las organizaciones belgas de cooperación caerán un 8,5% en los próximos cinco años, agravando así los recortes presupuestarios sucesivos registrados desde 2010, Deloitte, a pesar de sus actuaciones fraudulentas, ha sido generosamente remunerado a costa del contribuyente belga para participar en la selección de las organizaciones de cooperación no gubernamentales aptas para recibir las subvenciones del Estado. El coste de esta auditoría, según los datos presupuestarios de las licitaciones públicas, se sitúa entre 550.000 y 650.000 euros (para Deloitte y la otra empresa de auditoría, BDO). A esto hay que añadir los costes indirectos en el sector de las ONG en contratos de personal suplementario indispensable para responder a las exigencias del screening. Más que el despilfarro de dinero público (mientras se pide a los ciudadanos que se aprieten el cinturón), sería evidentemente más útil redirigir esas sumas hacia la ayuda al desarrollo, que en Bélgica alcanza sólo el 0,45% del PIB, mientras que hay un compromiso de alcanzar el 0,7%.

Flujos financieros ilícitos

Si el Gobierno quiere ser coherente, debe también luchar eficazmente contra la evasión fiscal dejando de colaborar con las empresas que la promueven, como Deloitte y Price WaterHouseCoopers, y que hacen perder cada año varios cientos de miles de millones a los Estados. En su informe, el experto independiente de la ONU sobre la deuda, Juan Pablo Bohoslavsky, insiste en la necesidad de combatir los flujos financieros considerados ilícitos, que “contribuyen asimismo a la acumulación de deuda insostenible al privar a los gobiernos de ingresos fiscales internos, lo que puede obligarlos a recurrir a empréstitos externos”. Al publicarse este informe, una resolución relativa a la evasión fiscal y sobre la necesidad de devolver los haberes desviados a los países llamados “en vías de desarrollo” fue adoptada el 24 de marzo de 2016 por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Pero durante el voto Bélgica se abstuvo…

Fuente original: https://www.diagonalperiodico.net/global/30961-campeon-la-evasion-fiscal-para-evaluar-actores-la-cooperacion-no-gubernamental.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214496

Nuevas filtraciones del TTIP: la Unión Europea da la espalda al cambio climático

El Salmón Contracorriente
La propuesta de capítulo de la Unión Europea (UE) sobre energía para las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) revela amenazas muy alarmantes para el medioambiente y las energías renovables.

Con ocasión de la 14ª ronda de negociaciones del TTIP que tiene lugar esta semana en Bruselas, la campaña#NoalTTIP del Estado español, junto con organizaciones del movimiento internacional contra el TTIP de Estados Unidos, Alemania, Austria, Francia, Bélgica, Reino Unido y Hungría, filtra a los medios de comunicación unos documentos que la Comisión Europea, en nombre de la Unión Europea (UE), ha presentado recientemente al Gobierno de los Estados Unidos.

1. Exportación sin restricciones de combustibles fósiles

El capítulo de Energía y Materias Primas propuesto por la UE muestra que uno de los objetivos principales de los acuerdos que se quieren alcanzar en este ámbito es el aumento de las exportaciones de gas de EEUU hacia la UE. La UE requiere textualmente en su propuesta que “las Partes deben acordar un compromiso legalmente vinculante para eliminar cualquier restricción sobre las exportaciones de gas” . Esto hace referencia a las restricciones legales que ha tenido EEUU para exportar petróleo y gas desde 1975. Estas restricciones han generado un intenso debate en el Congreso de los Estados Unidos durante las negociaciones del TTIP, hasta el punto de que en enero de 2015 se revocó la prohibición de exportar petróleo.

Un aumento en las exportaciones de gas significa un aumento de la producción de gas mediante fracking en EE UU, técnica de explotación de pozos de baja concentración, que emite una elevada cantidad de gases de efecto invernadero (GEI), aceleradores del cambio climático. También conlleva un elevado riesgo de contaminación de acuíferos. Además, para poder ser exportado, el gas debe ser licuado antes y regasificado en el destino, lo cual implica un proceso más contaminante que el gas natural transportado por gaseoductos.

Con la imposición de un compromiso vinculante, podemos afirmar que EEUU y la UE están apostando por continuar con un modelo energético basado en combustibles fósiles cada vez más contaminantes. Científicos y expertos alertan de la necesidad de abandonar este modelo y reducir las emisiones de GEI entre un 40%-95% respecto a las de 2010 a mediados de este siglo si queremos evitar mayores catástrofes climáticas.

2. Restringir la capacidad de los gobiernos de regular en materia de energía

El Artículo 4 constituye una limitación a las Partes (y a todos los gobiernos nacionales y subnacionales) para regular de forma “discriminatoria” por tipo de energía. Esto restringe la posibilidad de crear políticas públicas para promover energías renovables.

Existe una disposición que prohíbe que los precios de exportación sean más altos que los de uso doméstico, lo cual en la práctica imposibilita mantener políticas de regulación de precios que aseguren el suministro energético nacional o que permitan ofrecer un servicio público de los suministros de electricidad y gas.

3. El desarrollo sostenible se convierte en un intercambio de buenas prácticas

Contrariamente al capítulo de Energía y Materias Primas, el cual está vinculado a mecanismos que lo hacen de obligado cumplimiento, las disposiciones sobre aspectos climáticos se reducen a una serie de buenas intenciones sin ningún compromiso concreto ni vinculante. Las partes “reconocen” la importancia de los compromisos internacionales climáticos, se comprometen a “hacer todo lo posible” por promover la reducción de GEI. Pero recordemos que el capítulo de Desarrollo Sostenible no está sujeto a mecanismos vinculantes de resolución de diferencias en caso de que una de las partes no cumpliera con sus compromisos. En cambio, sí que puede ser base para una demanda el trato discriminatorio a las energías limpias frente a otros tipos de energía como el petróleo, gas o nuclear.

La propuesta de la UE muestra que el TTIP sigue apostando por un modelo energético basado en combustibles fósiles en vez de facilitar el marco necesario para la transición hacia las energías renovables, necesarias para mitigar el cambio climático.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/07/11/nuevas-filtraciones-del-ttip-la-union-europea-da-la-espalda-al-cambio-climatico/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214465

La Unión Europea y el amigo turco

Higinio Polo
Continúan las negociaciones, a pesar de la represión cada vez más dura sobre la izquierda turca, los bombardeos contra la población kurda y los lazos con el terrorismo
Continúan las negociaciones, a pesar de la represión cada vez más dura sobre la izquierda turca, los bombardeos contra la población kurda y los lazos con el terrorismo

La decisión conjunta entre Bruselas y Ankara para poner de nuevo en marcha las negociaciones sobre un nuevo capítulo de la adhesión de Turquía a la Unión Europea fue anunciada a finales de junio, dos días después de la conmoción sobre el atentado en el aeropuerto de Estambul, aunque estaba prevista desde el mes de marzo, cuando ambas partes negociaron la participación turca en el llamado “acuerdo migratorio” que, en realidad, fue la contratación de Turquía para hacer la función de policía y evitar la llegada de nuevas oleadas de refugiadas desde Oriente Medio a Europa. El pago a Erdogan se concretó entonces: ayuda económica europea a Turquía, acuerdo para estudiar la posible exención de visado a los ciudadanos turcos que quieran viajar a Europa, y apertura de esta ronda de negociaciones anunciada por Bert Koenders, ministro holandés de asuntos exteriores, país que presidió el Consejo la Unión Europea durante el primer semestre de 2016. La apertura de las negociaciones deberá hacerla ya Eslovaquia, que presidirá el Consejo de la Unión durante el segundo semestre del año.

En esa decisión conjunta hay una parte de representación teatral (no hay que olvidar que Turquía presentó su candidatura para ingresar en la Comunidad Económica Europea, antecedente de la Unión, en 1987, y que las negociaciones se han eternizado hasta hoy) y otra parte de presión política de Ankara, y de necesidad de la Unión Europea. Erdogan, que no se ha privado de manifestar duras críticas a Bruselas, afirmó tras el Brexit británico que con toda probabilidad saldrían otros países de la Unión Europea, además de Gran Bretaña, y acusó de islamofobia a todos aquellos países que ponen dificultades para integrar a Turquía en los organismos comunitarios.

Turquía, con la presidencia de Erdogan, tiene tres objetivos estratégicos: fortalecer su papel regional en Oriente Medio, derribar el gobierno de Damasco, y hacer inviable la hipótesis kurda de construcción de un nuevo país en la región. Por ello, el gobierno turco apoya al terrorismo islamista en Siria, ha mostrado complacencia con Daesh en la esperanza de que los fanáticos guerreros islamistas debilitarían tanto a Bachar al-Asad como a las facciones kurdas, y ha hecho valer su condición de policía de fronteras para presionar a la Unión Europea y convertirse en la muralla que detenga las nuevas oleadas de refugiados que tanto temen los responsables de la Comisión Europea y los gobiernos del continente.

Esa política, que ha supuesto evidentes beneficios para el papel internacional de Turquía, le ha creado a Erdogan también problemas: debe resistir las presiones de la OTAN, alarmada por el caos creciente en Oriente Medio y el terrorismo de Daesh, que alcanza a Europa e incluso a los intereses de EEUU; debe caminar sobre el alambre de las peligrosas relaciones que mantiene Turquía con Israel y Arabia; debe recomponer su buena vecindad con Moscú tras el derribo del avión ruso y la práctica congelación de relaciones que, ahora, quiere reiniciar por el procedimiento de mostrar una cierta contrición ante Putin; y debe hacer frente al creciente terrorismo en el interior del país, que amenaza con enviar a Turquía al paisaje devastado del caos en Oriente Medio.

Por su parte, la Unión Europea (que debe recordarse su condición de club oligárquico y antidemocrático en la toma de decisiones que afectan a la población) tiene ante sí un complejo horizonte, y debe hallar su papel ante las tres grandes potencias mundiales: la Unión Euroasiática que impulsa Rusia, que desempeñará un creciente protagonismo en Europa; China, con su fortalecimiento mundial, y con su apuesta por la nueva ruta de la seda; y EEUU, ante quien Europa debe reequilibrar su condición de potencia dependiente.

Además, la crisis del Brexit ha abierto una gran vía de agua en el paquebot comunitario, a la que hay que añadir la exigencia de nuevos referéndums (en Francia, Alemania, Italia, impulsada por fuerzas de extrema derecha y partidos populistas), la seria desafección en países como Holanda, y los cristales rotos de la xenofobia y el fortalecimiento de la extrema derecha en casi todo el continente, por no hablar de la crisis económica y de la incapacidad de los organismos de la Unión para elaborar un nuevo plan que tenga como objetivo el fortalecimiento de los lazos entre los países asociados. Por todo ello, Bruselas escenifica el acuerdo con Ankara para mostrar ante el mundo, y ante la propia población europea, que la Unión continúa siendo un destino preciado por otros países, utilizando la apertura turca para conjurar su propia crisis.

Muchos son los problemas que esperan en esa nueva ronda de negociaciones: desde la cuantía de las subvenciones económicas de la Unión a Ankara, hasta el asunto de los visados, pasando por las reticencias de Chipre (Turquía, a través de sus clientes locales, sigue ocupando el norte de la isla) y por la exigencia europea para que Turquía apruebe nuevas leyes que respondan a los criterios democráticos de Bruselas, aunque la deriva islamista de Erdogan, la represión política cada vez más dura sobre la izquierda turca, los bombardeos en el este del país contra la población kurda y los oscuros lazos con el terrorismo en Oriente Medio van a suponer un difícil problema para la Unión Europea: Erdogan no está dispuesto a ceder en esos expedientes.

Así, todo indica que, pese a que Bruselas haya tendido su mano a Ankara, la hipotética adhesión de Turquía a la Unión Europea seguirá esperando durante muchos años en los pasillos de la Comisión, mientras sus responsables gobiernan la tormenta con una cruz puesta en la crisis europea y un puño sobre la pólvora de Oriente Medio.

El viejo topo

 http://www.lahaine.org/la-union-europea-y-el