Resumen Latinoamericano TV: Entrevista con Marilin Peña educadora popular cubana

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http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/04/07/resumen-latinoamericano-tv-entrevista-con-marilin-pena-educadora-popular-cubana/

Ratifican en Uruguay disposición de Cuba de apoyar a los pueblos

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Montevideo, 21 (PL) Cuba está dispuesta a seguir ayudando a los pueblos del mundo, ratificó en esta capital el miembro de la Dirección Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), Yunies Romero.

Al intervenir anoche en un acto organizado por la Comisión Nacional de Organizaciones Sociales del Uruguay (Conosur), el joven dirigente se refirió a las tareas que desarrollan los CDR y lo que han significado para la Revolución cubana en sus casi 60 años de creados.

Esta organización, considerada la mayor del país con ocho millones de afiliados mayores de 14 años, tiene misiones importantes que cumplir y la fundamental, apuntó, ‘es cuidar por siempre la Revolución’.

Romero narró que durante una entrevista con una radio local, le preguntaron cómo era Cuba sin Fidel Castro, y respondió que ‘Cuba hoy sin Fidel sigue siendo Cuba porque las ideas y legado del Comandante siguen presentes en cada cubano’.

Decir ‘Yo soy Fidel’, remarcó, es continuar con la herencia patriótica y ejemplo dejado por el líder histórico de la Revolución cubana, y eso, dijo, es el compromiso que tienen hoy la inmensa mayoría de los jóvenes cubanos.

Anunció que en mayo venidero La Habana acogerá una reunión del Frente Continental de Organizaciones Comunales (FCOC), a la que pertenecen los CDR, la cual servirá para conocer las experiencias de las organizaciones en la base.

Romero dijo que la reunión del FCOC también es parte del proyecto de integración de América Latina, por lo cual se llamará a la defensa de Venezuela que tanto ha ayudado a los pueblos latinoamericanos.

Julio Faravelli, presidente de Conosur, contó sobre la reciente reunión del Frente Continental en la ciudad de Buenos Aires, donde asistieron representantes sindicales, gremiales y comunales argentinos, mexicanos y brasileños.

Apuntó que todos los encuentros fueron una valiosa experiencia y pudieron conocer de primera mano cómo se viene organizando el pueblo y movimientos desde la base para luchar contra las medidas del gobierno de Mauricio Macri.

Invitado al encuentro, el embajador de Ecuador en Montevideo, Galo Galarza, agradeció la solidaridad de Conosur y habló sobre las elecciones del domingo en su país, las cuales, opinó, fueron una victoria del pueblo porque se realizaron de manera pacífica y tranquila.

Lenín Moreno, candidato de la oficialista Alianza País, sacó una ventaja de más de un millón de votos a su más cercano contrincante, el derechista Guillermo Lassa, significó el diplomático ecuatoriano.

Al encuentro asistieron, además, representantes del cuerpo diplomático de Cuba y de Bolivia y otros invitados nacionales y extranjeros.

arc/jcd

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Renace en Cuba industria de derivados de caña de azúcar


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La economía cubana es menos vulnerable a un cambio en el acercamiento de los Estados Unidos de lo que muchos creen

La pupila insomne

Aunque Cuba se ha beneficiado económicamente gracias a las mejores relaciones con Estados Unidos, está lejos de depender de su continuación. Si la administración Trump adopta una línea dura, perjudicará a los emprendedores emergentes más que al estado, al tiempo que se reforzará los esfuerzos de Cuba para encontrar nuevos socios en otros lugares, escribe Emily Morris.

El nuevo gobierno de Trump está amenazando con revertir el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba iniciado bajo Obama, pero ¿cuánto daño realmente le causaría a la economía cubana?

El anuncio en diciembre de 2014 de que las relaciones diplomáticas serían restablecidas indudablemente marcó un punto de inflexión para Cuba. Durante el segundo mandato del presidente Obama, una serie de acciones ejecutivas y acuerdos bilaterales aliviaron ciertas sanciones y fortalecieron la cooperación en áreas como la protección ambiental y la seguridad. Puesto que estas medidas han beneficiado económicamente a Cuba, la revocación de las mismas debería ser perjudicial. Pero el panorama real es un poco más complejo.

El efecto más importante del acercamiento fue una afluencia significativa de visitantes internacionales. Aunque las sanciones de Estados Unidos continúan prohibiendo el turismo estadounidense, el número de visitantes de Estados Unidos ha experimentado un auge. Los viajes permanecen restringidos a viajes autorizados ‘con un propósito’, pero el arduo proceso de concesión de licencias ahora sólo implica una simple declaración y el restablecimiento de vuelos directos ha ayudado a satisfacer esta nueva demanda. Entre 2014 y 2016 el número de visitantes estadounidenses según se informa se triplicó hasta llegar a 285,000. Aunque los visitantes de Estados Unidos son apenas la décima parte d el total de visitantes, el cambio en la política estadounidense también ha llevado a un inesperado aumento de llegadas desde otros países. Estos turistas de Europa, Canadá al parecer se apresuran para llegar a Cuba antes de que se vea abrumada por una apertura total a los turistas de EE.UU. y a sus negocios.

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Figura 1: Llegadas internacionales e ingresos de 2007-16
(*Dato oficial. 2016 estimado. fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información)

Como se observa en la figura 1 (arriba), Cuba ha estado disfrutando de un auge turístico desde 2014, con un aumento del 16% en 2015 y del 13% en 2016. Utilizando datos oficiales de ingresos del turismo en 2015 y asumiendo que estos flujos aumentaron en consonancia con las llegadas, esto habría elevado el total ingresos a alrededor de 3.4 mil millones de USD en el año 2016. Los gastos suplementarios proporcionaron un estímulo particularmente fuerte al emergente sector privado – arrendatarios privados (casas particulares), restaurantes (paladares) y taxis, en particular en La Habana, donde muchos precios se han más que duplicado y los innovadores se han visto recompensados. Lo s proveedores privados (formales e informales ) de servicio s de construcción y mecánicos se han beneficiado de manera similar.

El aumento del número de visitantes también ha significado un aumento en las remesas, ya que los vínculos familiares establecidos y los nuevos lazos de amistad han hecho entrar regalos y han estimulado la empresa privada, en particular la renovación de viviendas para alquiler. Los flujos de remesas son difíciles de medir – la mayoría todavía se reciben en efectivo, lo que los hace indistinguibles de los ingresos del turismo informal que no están declarados a efectos fiscales – pero los estimados indican que pueden haber crecido en línea con el número de visitantes estadounidenses. Esto sugeriría que equivalen aproximadamente a la misma suma que la cifra oficial de ingresos turísticos.

Si bien los ingresos fiscales del gobierno recibieron un impulso de las empresas privadas registradas que pagan impuestos, la evidencia anecdótica confirma que una gran proporción de la actividad económica adicional no ha sido registrada oficialmente. Por lo tanto, es probable que los principales perdedores de cualquier giro de la política de Trump sean los nuevos empresarios privados y no el Estado cubano.

Esta es una de las razones por las que el PIB cubano se contrajo en 2016 (véase La Figura 2, más abajo) a pesar de las medidas estadounidenses y el consiguiente aumento de visitantes y remesas. El turismo y las remesas, aunque importantes, no dominan la economía cubana. Los ingresos por turismo representan sólo el 15 por ciento de los ingresos por exportaciones y los flujos de remesas un monto similar. El desempeño general de la economía cubana desde 2014 ha sido determinado por otros sectores, los cuales han tenido un mal rendimiento por tres razones: las sanciones estadounidenses, la mayoría de las cuales permanecen vigentes; una reducción del apoyo venezolano; y los esfuerzos de Cuba para mejorar su solvencia.


Figura 2: Variación del PIB de Cuba 2007-16
(fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información)

A pesar de los cambios desde 2014, las exportaciones de bienes de Cuba y la capacidad de atraer inversiones extranjeras siguen siendo asfixiadas por las sanciones de Estados Unidos, la mayoría de las cuales permanecen trabadas en la ley estadounidense. El margen para flexibilizar las restricciones mediante orden ejecutiva era limitado, con sólo excepciones menores (como las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos). Las propuestas para la derogación total no pudieron obtener el apoyo de la mayoría en el Congreso. Además de bloquear las relaciones económicas de Estados Unidos-Cuba, esto actúa como un factor disuasivo importante para el comercio e inversiones entre Cuba y otros socios.

Las dificultades económicas de Venezuela, por su parte, han afectado gravemente la economía cubana en los últimos dos años. En el 2014 alrededor de la mitad de los ingresos de exportación de Cuba se produjo a través del intercambio de servicios profesionales (principalmente médicos) por el petróleo venezolano, pero esta oferta ha disminuido al igual que el turismo ha aumentado. Aunque Cuba ha comenzado a importar petróleo de otros proveedores, la disminución de los ingresos y los trastornos económicos causados por entregas reducidas no se compensan con el ingreso de divisas y los beneficios fiscales del boom turístico.

La tercera causa de crecimiento débil es la determinación del gobierno de restablecer el acceso a las finanzas internacionales resolviendo disputas de larga data con los acreedores. La conclusión exitosa de un acuerdo con el Club de París de los acreedores oficiales a finales de 2015 llevó a acuerdos bilaterales con sus miembros en 2016. Debido a que la legislación de los Estados Unidos dicta que los datos económicos cubanos deben usarse para focalizar mejor las sanciones, Cuba todavía considera esa información como sensible para la seguridad, por lo que los datos sobre las transacciones de cuentas de capital son extremadamente escasos. Pero las declaraciones oficiales sugieren que restaurar la credibilidad con los acreedores ha tenido un costo significativo.

Por lo tanto, si la administración Trump restableciera las restricciones a los visitantes estadounidenses y reactivara las viejas hostilidades, la economía cubana sufriría sin duda, pero los efectos macroeconómicos no serían catastróficos. El restablecimiento de las restricciones a los viajes de los estadounidenses afectaría de manera más aguda a aquellos que han disfrutado del mayor beneficio -los restauradores privados, los dueños de pensiones y taxistas de La Habana- en lugar que el estado cubano.

Por otra parte, el entusiasmo de los visitantes de EE.UU . por los viajar a Cuba, una vez ‘galvanizado’, será difícil de revertir. Es improbable que cualquier decreto presidencial interrumpa por completo las nuevas redes de amistad y cooperación en muchos campos, desde los vínculos culturales y académicos hasta las nuevas relaciones comerciales y de inversión que involucran a los residentes estadounidenses en las pequeñas empresas emergentes de Cuba. Además, el impacto negativo de la disminución de los beneficios de Venezuela ya se ha absorbido en gran medida y se ha logrado una resolución de las deudas del Club de París, haciendo que la economía sea un poco menos vulnerable a una inversión del acercamiento de Estados Uni dos de lo que habría sido hace un año.

Sin embargo, en el gobierno cubano y entre los emprendedores de La Habana hay una preocupación palpable por los riesgos que plantea la nueva administración estadounidense, sobre todo teniendo en cuenta la postura pro-sanciones de algunos altos cargos designados. El gobierno cubano ha reiterado su voluntad de continuar las discusiones sobre la base del ‘respeto mutuo’, pero las primeras indicaciones de la Casa Blanca sugieren que las conversaciones probablemente se estancarán.

Para protegerse contra los efectos económicos negativos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba intensificará sus esfuerzos ya activos para establecer lazos con otros socios. Además de completar los acuerdos del Club de París, Cuba ha firmado recientemente un acuerdo de cooperación con la Unión Europea y ha avanzado hacia su incorporación a la Corporación Andina de Fomento (Banco de desarrollo de América Latina), así como seguir fortaleciendo los lazos con Rusia, China y otros socios en todos los continentes. A nivel interno, las reformas económicas de Cuba pretenden aumentar la apertura al comercio internacional y la inversión, y cualquier intento de los Estados Unidos de ‘aislar’ a Cuba es probable que provoque una mayor integración internacional. Paradójicamente, los costos a corto plazo que tales esfuerzos podrían imponer a la economía cubana podrían ser más que compensados por los beneficios a largo plazo de un impulso más amplio hacia nuevas conexiones globales.

Otros textos de Emily Morris en este blog:

Notes:

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Emily Morris. University College London, Institute of the Americas. Is an Associate Fellow of UCL Institute of the Americas. She has held research and teaching positions at various UK universities, as well as spending thirteen years at the Economist Intelligence Unit, where she specialised in Latin America.

LSE The London School of Economics and Political Science, 31 de enero de 2017

(Traducción: Juan Alfonso Fernández González)

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/02/13/la-economia-cubana-es-menos-vulnerable-a-un-cambio-en-el-acercamiento-de-los-estados-unidos-de-lo-que-muchos-creen-por-emily-morris/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223032

El gerundio y la economía

OnCuba

El tiempo es muy importante, quizás es la mas importante de todas la magnitudes. Incluso para la economía.

Los cubanos, además, hemos adoptado una manera especial de referirnos al tiempo a través de gerundios, o sea, con las terminaciones “ando” e “iendo”.

En realidad no fue en Cuba donde por primera vez oí emplear esas terminaciones con el propósito de indicar algo de duración indefinida. Fue en un país de África, donde un colega local me dijo: “Camarada Juan, aquí nosotros decimos que el trabajo no es para hacerlo, sino para ‘irlo haciendo’”.

Más de treinta años después, me sorprendí al ver cuánto ha florecido en Cuba el uso del gerundio, en especial en la economía. Expresiones como “estamos haciendo”, “se está trabajando”, “se está estudiando”, “se está proponiendo”, “estamos buscando”… pueblan informes y expresiones públicas de casi todos los orígenes. Se han convertido en una especie de moda, más bien de plaga.

Para la economía, como para la vida, el tiempo es el factor más escaso. Es intangible, no retorna y, generalmente, no tenerlo en cuenta de manera adecuada tiene costos. El gerundio, sin embargo, nos trasmite la idea de continuidad, nos hace sentir que el tiempo no pasa, que somos de alguna manera dueños del tiempo, que podemos manejarlo a nuestro antojo, aunque el tiempo se nos vaya de las manos como la fina arena que aún tenemos en alguna de nuestras playas.

La economía y el uso del gerundio se relacionan estrechamente porque el tiempo cuesta y no solo dinero. Por eso es tan importante no solamente hacer las cosas en el tiempo adecuado, sino también, cada vez que se pueda, adelantarse al tiempo.

Les pondré un ejemplo muy evidente. Hoy cuando no solo desde la teoría económica se reconoce que el acceso al conocimiento resulta fundamental para el desarrollo, nuestro país tiene un ventaja comparativa indiscutible. Es un logro alcanzado en el tiempo que había que alcanzarlo. No es lo mismo haber resuelto el problema del analfabetismo cuando se resolvió que “estar trabajando” para solucionarlo. El gerundio como práctica, quizás nos hubiera llevado a tener todavía personas analfabetas en Cuba, como aún las hay y en abundancia en muchos países de este planeta. ¿Alguien puede calcular ese costo?

Hoy tenemos una ventaja competitiva, adquirida a partir de las políticas educacionales y sociales que implementó la Revolución Cubana desde inicio de los años 60, que nos sitúa por delante de casi todos nuestros países vecinos y hace a nuestro país “atractivo” a los ojos de quienes quieren invertir en Cuba. Pero no aprovechar en el tiempo adecuado esa ventaja, seguir “estudiando” cómo sacar provecho de una característica tan decisiva puede llevarnos a perder esa ventaja, ya sea porque otros nos igualen (quizás lo más difícil), o porque no logremos a tiempo crear las condiciones / los incentivos para conservar lo que ya tenemos. ¿Cuánto, en este caso, hemos perdido y perderemos gracias al uso extendido del gerundio?

En el ámbito del desarrollo el tiempo es una pieza clave, primero que todo porque es un proceso por lo general que se hace efectivo en el mediano o largo plazo. No se cambian las estructuras económicas de un país en un plazo corto de tiempo, esa es ya una verdad aprendida. No se crean las condiciones necesarias para saltar desde el subdesarrollo al desarrollo en unos pocos años; eso también es verdad. Sin embargo, el tiempo es un factor esencial, pues mientras en los procesos sociales la contabilidad del tiempo puede llevarse en siglos, la vida de los seres humanos se contabiliza en décadas.

Por eso es importante hacer crecer el PIB a una tasa determinada y no a otra. Si lo hacemos como hasta ahora, a menos del 3 por ciento anual, demoraremos décadas –seguro que más de cuatro– en lograr la “prosperidad” visionada. Mis estudiantes, los que se gradúen este año, verán la “prosperidad” anunciada a los 64 años de sus vidas, de esta vida que es la única que tienen. Así que mientras seguimos “discutiendo” en qué consiste la prosperidad (algo sin duda necesario también), mis estudiantes tendrán que tomar decisiones cruciales. Nuevamente el tiempo se convierte aquí en un factor crítico y el gerundio en la peor manera de conjugarlo.

Y para desarrollarnos, lo único que no puede faltar son personas. Sin ellas, el esfuerzo del desarrollo es imposible, sin ellas ese esfuerzo no tiene sentido. Veinte años es el tiempo que demora nuestro país en “obtener” una persona de alta calificación (12 de estudios primarios y medios, cinco de estudios universitarios, y al menos tres de práctica para adquirir las habilidades requeridas).

Mientras que veinte años en la contabilidad de la historia de la Humanidad es irrelevante, en la contabilidad del tiempo de los seres humanos es al menos la cuarta parte de su “período útil”. Y a pesar de que Carlos Gardel afirmara lo contrario en aquel famoso tango, veinte años es “algo”.

Alcanzar el desarrollo lleva tiempo, no puede ser entendido como un asunto de corto plazo, pero el desarrollo no puede ser lo mismo que el “horizonte”, esto es, esa línea imaginaria que se aleja de uno en la medida que nos acercamos a ella. El desarrollo, la prosperidad, deben ser tangibles y alcanzables en un plazo razonable de tiempo, debe ser “tocable” día a día. El desarrollo debe ser una meta de largo plazo que todos los días pueda ser tocado, disfrutado, percibido; que todos los días generé esperanzas en un futuro alcanzable, sin un gerundio que prorrogue infinitamente el propósito .

Hoy que buscamos ansiosamente las fuentes de crecimiento necesarias para salir del estancamiento económico de 2016, que miramos hacia la inversión extranjera como una de las soluciones no solo de corto plazo, debemos entender que los dos principales recursos recursos para crecer, son el tiempo y la calidad de las personas que habitan nuestros país. El “sapiens cubanensis”, es una especie que debemos conservar para todos los tiempos, quizás aquí si valdría el gerundio, aunque prefería otra conjugación, por ejemplo “lo hemos conservado” o mejor aun “lo seguiremos conservando”.

Crear oportunidades para que nuestra población, toda, emplee los conocimientos y habilidades adquiridos, en cualquiera de los sectores (estatal, cooperativo, privado…) es decisivo para construir el país que queremos. Pero hay un tiempo para todo.

Sin personas no tendremos país, sin personas realizadas no tendremos un país próspero. Seguir “estudiando”, “continuar trabajando” por crear esas condiciones nos diluye el horizonte temporal, nos ubica en un tiempo infinito. Sería mejor desterrar el gerundio.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/el-gerundio-y-la-economia/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=222942

Fidel: ser o no ser

Cuba Posible

La consigna “Yo soy Fidel”, con la cual el pueblo cubano recibía a la caravana que transportaba las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro por el territorio nacional hasta el Cementerio Santa Ifigenia, pero que ha trascendido ese escenario fúnebre de finales de noviembre, constituye un homenaje un poco paradójico. Ser Fidel, en un sentido revolucionario más que metafórico –y no porque las metáforas no puedan ser revolucionarias, sino porque revolucionar debe ser mucho más que una metáfora- significa no ser Fidel. Significa ser Ana, Ernesto o Yamilé. Ser nosotros mismos.

No es posible ser leal a la memoria de Fidel –quienes decidan ser leales a su memoria- y limitarse a preservar su legado, como si se tratara de una colección de muñecas de porcelana. Lo más vital que legó Fidel es, curiosamente, lo que más nos falta en la Cuba actual: su espíritu revolucionario. La lealtad a su memoria se debería demostrar, ante todo, con lealtad a la época en que se vive. Nadie que dé la espalda a las injusticias que padece la sociedad cubana, que niegue sus conflictos y dolores, puede decirse leal a Fidel; sin importar qué tan alto grite las consignas de moda.

Fidel siempre fue Fidel. Cuando en 1953 dijo que su generación no podía dejar morir a José Martí en el centenario de su natalicio, no honró a José Martí recitando sus versos o citando frases de sus discursos y escritos. Fidel Castro, en 1953, con apenas 26 años, fundó un movimiento revolucionario y organizó el asalto a dos cuarteles militares para intentar derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. Honró a José Martí haciendo lo que consideraba correcto en sus circunstancias: tomar las armas para construir una república soberana, digna y justa.

Hoy, por supuesto, no son tiempos de hacer una revolución por la vía armada. Ni de asaltos, ni de expediciones, ni de guerrillas en las montañas. Otra es la época, otro es el pueblo, otro es el Gobierno. Sin embargo, siguen siendo tiempos de hacer revolución, aunque otras sean las vías: el pensamiento, el diálogo, el arte, la ciencia, el periodismo. Cuba todavía no es esa república soberana, digna y justa ideada por José Martí, por la que Fidel Castro tomó las armas, por la que miles se convirtieron en mártires, por la que millones salieron a las calles para respaldar el triunfo de 1959, por la que el pueblo cubano ha debido de ser algo más grande que heroico.

A pesar de que las conquistas del proceso revolucionario, desde una perspectiva regional e histórica, resultan sumamente valiosas e inspiradoras, la Cuba que tenemos ahora en 2017 es una Cuba donde muchísima gente, sobre todo joven, ya no quiere vivir. Aunque los resultados de las encuestas realizadas por instituciones estatales (que nos permitirían dimensionar esa realidad), no son de dominio público, basta con revisar nuestras redes de socialización para percatarnos de todas las ausencias con las que convivimos, de todas las despedidas que se nos acercan, de cuán lastimados por la distancia se encuentran nuestros afectos. Todas esas separaciones ofrecen el testimonio más descarnado de nuestras fallas como nación.

Nos faltan demasiadas personas en la familia, en el barrio, en los grupos de amigos, en Cuba. Se marchan no porque sean ingratas, avariciosas o ingenuas. Se marchan porque, para ellas, Cuba dejó de ser una opción de vida, un futuro posible, un final feliz, un hogar. La emigración hacia cualquier parte del mundo, no solo hacia Estados Unidos, es un fenómeno lo suficientemente serio como para creer que quienes emigran, lo hacen porque se dejan llevar por supuestos “defectos de carácter” o por los “cantos de sirena” de gobiernos malintencionados. Sus causas, sin dudas complejas, expresan problemas estructurales internos. Lo que debemos descifrar es cómo podemos refundar un país donde las generaciones del presente quieran vivir.

Irse de aquí, “largarse”, se ha vuelto, en cierta medida, algo tan fuerte como una cultura. En ocasiones, parece hasta un instinto. Pero esa cultura de irse no se supera promoviendo una cultura del sacrificio. Quedarse no puede significar sacrificio. El sacrificio no es sustentable, ni estratégico. Ningún proyecto social justo se plantea la consecución de sus fines a costa del sacrificio permanente de la sociedad. La cultura de irse debe superarse con la promoción de una cultura de poder cambiar las realidades que conducen a irse. Nadie puede sentirse parte de un país si siente que no lo puede cambiar.

Lógicamente, para poder cambiar las realidades, no basta con que exista una voluntad. Debe existir una serie de condiciones que favorezcan esa voluntad. Los ciudadanos deberían tener derecho, por ejemplo, a asociarse libremente en torno a la causa que estimen, a manifestarse en espacios públicos sin esperar a que convoque el Gobierno, a realizar huelgas en sus centros de trabajo estatales o privados, a crear un medio de prensa que no subordine su compromiso con la sociedad a la política del Partido en el poder; lo cual no sería más que tener derecho a hacer lo que crean correcto en sus circunstancias.

No impulsamos una Revolución para que alguien tuviera que decirnos, constantemente, como si fuéramos menores de edad, qué es lo que debemos hacer, cómo, cuándo, dónde, para qué, con quiénes… La hicimos para ser mujeres y hombres libres, para poder decidir el destino de nuestro país y poder construir ese destino, de manera colectiva y diversa, sin que el ejercicio de esa libertad implique enfrentar represión, en cualquiera de sus modalidades. Ese es el tipo de ser humano que siempre aspiramos a formar en la sociedad cubana –o al menos eso es lo que hemos dicho. Un ser humano que obedezca a su conciencia, a sus valores, antes que al poder, que no se coloque máscaras para avanzar en la vida, que tenga el coraje de mostrarse tal cual es y asumir las consecuencias.

Lo cierto, sin embargo, es que nos encontramos en un contexto donde, con una frecuencia alarmante, se recompensa la hipocresía y se castiga la honestidad. Poco a poco, se ha ido legitimando la simulación, no solo como estrategia de supervivencia, sino también como praxis política. Cada vez que alguien es castigado por defender sus ideas o disentir del discurso oficial, el mensaje que se envía a quienes atestiguan el suceso es inequívoco: miente o calla. De esa manera, mucha gente ha aprendido a mantener en secreto lo que piensa y siente, sea para preservar su status o evitarse un infarto, o porque, simplemente, cree que nadie tomará en cuenta lo que piensa y siente.

Nuestro problema más grave no es ninguno de nuestros problemas sociales, sino creer que nosotros, los de abajo, no podemos solucionar nuestros problemas. Hemos perdido la fe en nosotros, en la sociedad, en la política, en el periodismo, en las ideas. Y esa fe tan esencial no se recuperará aumentando la cifra de visitantes extranjeros o de licencias otorgadas para abrir negocios privados. Antes que próspera, necesitamos una nación genuinamente socialista e inclusiva. Tan importante como el crecimiento de la economía es el crecimiento de la democracia. Cuba necesita abrazar por igual a cada uno de los cubanos.

Cuando atacamos lo distinto, lo marginamos, lo aislamos, lo oprimimos, estamos atacando la esencia emancipadora que justifica la Revolución cubana. Si la Revolución cubana no nos sirve a todos, sin excepción, para emanciparnos permanentemente, no sirve para nada. Su firmeza y sostenibilidad depende de la capacidad de la sociedad para transformarse a sí misma, no de su docilidad para dejarse transformar por su Gobierno sin hacer cuestionamientos. Si no potenciamos esa capacidad, si por el contrario, la atrofiamos con prohibiciones, lo único firme y sostenible serán las relaciones de dominación. Y el socialismo puede ser de muchas maneras, le podemos enganchar todas las etiquetas que se nos ocurran para intentar renovarlo, pero nunca será socialismo si se basa en relaciones de dominación.

Para preservar esa gran obra popular que es la Revolución cubana lo más determinante será garantizar que continúe siendo una gran obra popular. Que pueda tocarse, caerse al suelo, romperse, rearmarse, arrojarse a la tierra y al viento. Así es como probaremos su resistencia, no elevándola en un altar al que solo pueda acceder una minoría privilegiada. Fidel, sin el pueblo cubano, hubiera sido un soñador solitario. Agradecerle por todos nuestros méritos, así como culparle por todos nuestros fracasos, significaría sustraernos a nosotros –el pueblo cubano- de la historia. No somos apenas deudores, ni apenas víctimas. Si tenemos el país que tenemos en este instante, con sus luces y sombras, es fundamentalmente por lo que hemos hecho y hemos dejado de hacer. Pero, asumamos la posición que asumamos, necesitamos superar a Fidel Castro.

El pasado, que sirva para movilizarnos y andar hacia delante, no para estancarnos en la nostalgia. Cada generación necesita sus propias conquistas. Necesita soñar y luchar por lo que sueña, rebelarse, experimentar, equivocarse, rectificar, generar cambios. Porque lo que para las generaciones mayores constituyen conquistas, para las más jóvenes constituyen derechos naturalizados. Nos toca preguntarnos quiénes somos cada uno de nosotros, quiénes somos como tejido social, quiénes somos como historia, para poder continuar construyendo esa república soberana, digna y justa, “con todos y para el bien de todos”, como definiera José Martí.

Fuente: http://cubaposible.com/fidel-ser-o-no-ser/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=222895

Nuevas leyes pro maternidad en Cuba

OnCuba

Nuevas disposiciones legales para proteger a las madres que trabajan y estimular la natalidad entraron en vigor desde este viernes en Cuba.

Las medidas, publicadas en la Gaceta Oficial, incrementan los beneficios del período de maternidad, amplían la participación remunerada de otros familiares en el cuidado de los hijos (hasta ahora solo limitada a la madre o el padre) y favorecen a las trabajadoras del sector privado con dos o más hijos menores.

Uno de los decretos publicados establece que si la mujer se reincorpora al trabajo una vez concluida su licencia de maternidad y antes de que su hijo cumpla el año de vida, recibirá junto a su salario la prestación social a que tendría derecho si no se reincorporara, la cual representa el 60 por ciento de dicho salario.

La ley precisa que las cuantías de las prestaciones mensuales no pueden ser inferiores al salario mínimo vigente en Cuba –225 pesos cubanos (CUP)– y en caso de que suceda así, serán elevadas a dicha cifra.

Además, si la madre trabajadora posee más de un empleo tiene el derecho de percibir la prestación económica y social por cada uno de sus contratos, en proporción al tiempo real trabajado.

Otra de las disposiciones permite que los abuelos maternos o paternos que sean trabajadores, puedan recibir la prestación social ascendente al 60 por ciento de su salario promedio mensual por el cuidado de su nieto hasta su primer año de vida. Hasta el momento este era un derecho del que solo podían gozar la madre o el padre del niño.

También fue dispuesto un nuevo tratamiento para el pago de los círculos infantiles (guarderías) y escuelas de régimen seminterno por parte de las madres con dos o más hijos. Aquellas madres de dos niños pagarán solo un 50 por ciento de la tarifa vigente para ambos centros, al tiempo de que si tienen más de dos hijos, se eliminará el pago por estos servicios a partir del tercero.

Por su parte, a las madres trabajadoras del sector no estatal (cuentapropistas) que tengan dos o más hijos menores de 17 años, se les reducirá un 50 por ciento de las cuotas mensuales del Impuesto sobre Ingresos Personales.

También se beneficiarán con una reducción del 50 por ciento de sus cuotas mínimas mensuales los trabajadores por cuenta propia que ejercen las actividades de “Asistente para el cuidado de niños” y “Cuidador de enfermos, personas con discapacidad y ancianos”.

Esta última medida se dirige directamente al progresivo envejecimiento poblacional a que asiste Cuba desde hace varios años, fenómeno acentuado por la baja natalidad y los índices de emigración entre jóvenes.

En Cuba, el 19,3 por ciento de la población tiene más de 60 años, mientras la esperanza de vida al nacer alcanza ya los 78,45. La tasa global de fecundidad desde hace más de tres décadas no supera los 2,1 hijos por mujer, necesarios para un adecuado reemplazo poblacional. En 2015 apenas llegó a 1,72.

Disposiciones anteriores del gobierno cubano han sido la construcción y reparación de los asilos de ancianos, determinados beneficios materiales a mujeres de partos múltiples, y el otorgamiento priorizado de subsidios para reparación de viviendas a madres de tres o más hijos menores de 12 años en varios municipios orientales de Cuba.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/nuevas-leyes-benefician-la-maternidad-en-cuba/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=222858