América Latina mira a Ecuador

Notas

El próximo domingo 19 de febrero se realizarán elecciones presidenciales en Ecuador. Además de los destinos del país sudamericano, se pone en juego allí gran parte del futuro de la región.

Durante el último año y medio, en términos políticos y electorales, los sectores progresistas y de izquierda de América Latina han sufrido golpes que tuvieron su punto más alto con la victoria de Mauricio Macri en Argentina en noviembre de 2015. A esto se sumaron los reveses de las legislativa venezolanas en diciembre de ese mismo año y el triunfo del “No” en el referéndum por la reforma de la Constitución Boliviana en febrero de 2016.

Como corolario de estos acontecimientos, el golpe de Estado parlamentario en Brasil terminó de completar un panorama que llevó a algunos analistas a anunciar un fin de ciclo en América Latina. Es decir el cierre de un período de gobiernos populares para abrir paso a una etapa donde sectores conservadores, ligados al establishment y con buenas relaciones con EE.UU. retoman el control de los gobiernos.

En ese contexto se enmarca la elección ecuatoriana donde el candidato oficialista, Lenin Moreno, busca revalidar el apoyo a la Revolución Ciudadana encabezada hasta ahora por Rafael Correa. En la vereda de enfrente aparece el banquero y empresario Guillermo Lasso, representante de los sectores tradicionales y conservadores del país. En un tercer lugar -según las encuestas- se ubica Cynthia Viteri, ligada ex presidente León Febres-Cordero, acusado de violaciones a los derechos humanos, y cuyo candidato vicepresidente es el también banquero Mauricio Pozo.

La elección en Ecuador

Desde el comienzo de la campaña electoral las encuestadoras poco han variado en sus pronósticos. Todas ubican en primer lugar a Lenin Moreno, seguido de Lasso y en tercer lugar Viteri. Sin embargo -y teniendo en cuenta que las consultoras se han equivocado y mucho el último tiempo- esto no implica que la elección esté resuelta.

Para obtener la victoria en las presidenciales ecuatorianas se debe superar el 50% de los votos o sacar más del 40% y 10 puntos de diferencia con la segunda fuerza política. Siempre según las encuestas, Moreno no alcanzaría ese porcentaje por lo que sería necesario un ballotage el 2 de abril. En ese caso los sondeos arrojan que la suma de lo votos opositores darían el triunfo al candidato de la derecha (sea Lasso o Viteri).

En este sentido es clave el rol que jueguen los “indecisos” que superan el 10% del electorado pudiendo torcer así el resultado de los comicios.

El panorama es similar al vivido en Argentina. Como señaló el analista Alfredo Serrano Mancilla “se pone en tela de juicio la cuestión de la sucesión después de fuertes liderazgos”. Y recordó que “la apuesta [de Daniel] Scioli no salió bien”. Y ahora en Ecuador, “la Revolución Ciudadana tiene el desafío de ganar sin Correa como candidato”.

Sin embargo, a diferencia de lo sucedido en el sur del continente, en Ecuador el oficialismo ha intentado no repetir algunos errores. Lucas Villasenin explicó en Notas que Alianza País ha “formulado una campaña inteligente buscando desactivar los sistemáticos ataques que recibe el gobierno por parte de la oposición y los principales medios de comunicación. Una campaña en la que el ‘cambio’ y el ‘futuro’ no sean banderas que se enfrenten a un gobierno que está hace 10 años, sino que se complementen”. En este sentido habrá que ver si la apuesta de la Revolución Ciudadana es efectiva.

Hay que sumar, además, que las y los ecuatorianos han podido -con el tamiz de los medios de comunicación- ver las políticas aplicadas por los nuevos gobiernos conservadores de la región. Al respecto, el investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica, Andrés Mora Martínez, apuntó que será una variable a tener en cuenta “el descontento y las crecientes tensiones sociales producto del nuevo ajuste neoliberal que tiene lugar en Argentina y Brasil”.

Seguidilla electoral en América Latina

La votación presidencial ecuatoriana inaugura una serie de elecciones que se realizarán en la región que pueden terminar de configurar el nuevo escenario. Tanto la idea de fin de ciclo -hoy cuestionable debido a la persistencia de gobiernos como el de Evo Morales en Bolivia y Nicolás Maduro en Venezuela- como la de un resurgimiento progresista.

Luego de Ecuador habrá elecciones presidenciales y legislativas en Chile (19 de noviembre) al igual que en Honduras (26 de noviembre). Previamente, en octubre, Argentina también realizará legislativas. El próximo año, Costa Rica llevará a cabo presidenciales y legislativas en febrero, Paraguay seguirá el mismo camino en abril, Colombia en mayo y México lo hará en junio.

Octubre de 2018 será un mes clave -y el que cerrará este período electoral latinoamericano- con elecciones para presidente en Brasil, donde Lula da Silva aparece hoy como el principal candidato, y Venezuela, en una parada clave para el futuro de la Revolución Boliviariana asediada por la guerra económica y las intentonas golpistas.

Durante ese año habrá además, en El Salvador, legislativas y municipales en marzo.

Los escenarios

Lo que suceda en los distintos procesos electorales, sin duda tendrá repercusión en el resto del continente. Particularmente en aquellos donde se elija presidente ya que, como se puede apreciar, una derrota legislativa como la que se dio en Venezuela no necesariamente modifica sustancialmente el escenario.

Es así que no será lo mismo si Lenin Moreno gana en Ecuador, la Nueva Mayoría de Michelle Bachelet revalida en Chile y el frente opositor liderado por el ex presidente Manuel Zelaya hace lo propio en Honduras. Resultados adversos implicarían la caída de un proceso de cambio como el ecuatoriano, el regreso de la derecha pinochetista chilena y la ratificación definitiva de los golpistas hondureños.

Por otra parte si en 2018 el Partido de los Trabajadores recupera el gobierno en Brasil, Andrés Manuel López Obrador hace una buena elección en México y Nicolás Maduro continúa al frente de Venezuela la región habrá dado por tierra con las teorías del fin de ciclo.

Las posibilidades están planteadas. No hay un destino prescrito. Como señaló el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, “es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intuía William Shakespeare, todo lo sólido se desvanece en el aire. Pero también por ello es un tiempo más fértil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las partículas caóticas de esta nube cósmica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas”.

@SantiMayor

Fuente: http://notas.org.ar/2017/02/15/america-latina-futuro-ecuador/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223007

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